Aún se pueden observar paredes de ladrillo y algunos equipos utilizados para procesar la caña de azúcar.
Estas ruinas son un punto de interés considerable para quienes aprecian la historia y la arquitectura industrial de Puerto Rico.
Aunque se encuentra en una propiedad privada, sus estructuras son visibles desde la carretera estatal PR-535, lo que la convierte en un lugar popular para tomar fotografías y videos desde la distancia.
Ha habido propuestas para que las ruinas de la Hacienda Amelia sean identificadas como un destino turístico oficial en Juana Díaz, con el objetivo de promover el arqueoturismo y desarrollar programas de mercadeo específicos para la zona. Esto podría impulsar la actividad económica local a través de microempresas de apoyo.
La Hacienda Amelia es un testimonio silencioso de la importancia que tuvo la industria azucarera en Puerto Rico y sigue siendo un lugar fascinante para aquellos interesados en explorar el legado histórico de la isla.